Política para inconformes, para el vago, para el drogadicto,
pa' el rico que lo perdió todo, para el cura pedófilo,
para el gamín que huele sacol, para el que cuida el bus,
para la prostituta, el travesti, el enfermo de sida
y para el travesti prostituto que tiene sida, para el tombo, el lustrabotas,
el jíbaro, el policía bachiller que reniega mientras recorre por milésima vez
el corredor del metro, para el estudiante que no sabe pa' que sirve
las matemáticas, pa'l futbolista que no ve otra manera de ganarse la vida
por que jugar fútbol es lo único que sabe hacer, política pa'l gatillero,
el calentón del barrio, el sicario y el narco, política pa' la mona, pa'l mono,
pa'l negro, el mocho, el boquineto que vende confites en el bus.
Nosotros siempre hemos tenido claro que la política no se reduce a los círculos cerrados del poder. La política y la relación de cada ciudadano con el poder es libre. A lo largo de la historia nos han hecho creer a la mayoría de las personas que la política es sólo para algunos, por eso la perdimos y ahora nos fastidia todo lo que tenga que ver con ese intrincado mundo que huele a corrupción, mentira y elitismo. Queremos atrapar a los oídos aun vírgenes de las patrañas politiqueras y muchos otros mamados por el constante asedio de la demagogia barata y la farándula encorbatada.
De estas jóvenes mentes que nos encontramos ahora deben salir esas ideas impactantes que comprometan nuestra apuesta política por la política, por cargar de valor esta palabra de la cual nadie puede escapar. Debemos generar una política que pertenezca a nosotros. Sin vacilar lancemos un mensaje rebelde, con una fuerte construcción conceptual, claro, básico, enteramente rico en su interior; debajo de la primera capa de un mensaje llamativo debemos rellenar con todo el análisis por el que hemos transcurrido y donde se aprecien las acciones que hemos realizado y que se prevea también el análisis y las acciones por donde nos proponemos dirigir. Hay que perder el miedo a ser odiado y/o amado, ninguna de estas se antepone a nuestra permanente preocupación de ser honestos con nosotros mismos.
Imágenes impactantes, mensajes transgresores, traspasar las líneas de la moralidad de esta ciudad hipócrita, de sus buenos modales, de sus temas sagrados. Un mensaje que cachetee al espectador hasta sacarlo de su sueño; no importa que recibamos unos cuantos hijueputazos mientras se limpia las legañas. Hagámosle recordar que el grito por la vida implica algunas cachetadas. Lancemos un mensaje como queremos que se escuche, no como los demás lo quieren oír; una campaña como debe ser, no como han sido. Nuestros objetivos no son incrementar las ventas, ni subir el raiting. Nuestro objetivo es desviar la atención de las compras en el supermercado y de la pantalla de la tele, que la musiquilla en la cabeza se detenga por un momento, que el señor que mira el trasero de la joven desvíe la mirada a uno de nuestros afiches lo mismo que la mujer del culo grande.
No hay comentarios:
Publicar un comentario